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<title>ALREDEDOR DE LA MEDIA NOCHE </title>
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<description>PÁGINA LITERARIA </description>
<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 10:27:31 +0200</pubDate>
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<title>ALREDEDOR DE LA MEDIA NOCHE </title>
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	<title>FULLBLOG90041176705405</title>
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		<description><![CDATA[<p align="center"><font face="Arial" size="4">FULLBLOG90041176705405</font></p>
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	<pubDate>Mon, 16 Apr 2007 08:38:15 +0200</pubDate>	</item>
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	<title>FULLBLOG72831176704817</title>
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		<description><![CDATA[<p align="center"><font face="Arial" size="4">FULLBLOG72831176704817</font></p>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/16/fullblog72831176704817#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Mon, 16 Apr 2007 08:31:04 +0200</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>DESCARTAS</title>
	<link>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/15/descartas</link>
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		<description><![CDATA[<p><img id="image49490" src="http://poesia_visual.nireblog.com/blogs/poesia_visual/files/snap15.jpg" alt="DESCARTAS" width="173" height="437" align="right" />Algunas cartas son idiotas,<br /> redundantes con la certeza<br /> y esclavas de las despedidas.<br /> Tómbolas son donde se rifan<br /> peluches sin futuro<br /> con porcentajes miserables,<br /> bicicletas azules  pinzadas<br /> que cuelgan en los tendales<br /> de las palabras.<br /> Son estériles, tan yermas,<br /> tan vírgenes, tan huecas<br /> que sólo la derrota aplaude<br /> si llega a leer la firma.</p>
<p>Julio Obeso </p>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/15/descartas#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sun, 15 Apr 2007 23:29:06 +0200</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>POESÍA CAUDAL</title>
	<link>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/15/poesia-caudal</link>
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		<description><![CDATA[<p>Tags: <a href="http://technorati.com/tag/BlogDesk">BlogDesk</a></p>
<p>Es el nombre que elegimos para nuestra asociación, actualmente compuesta por siete miembros:</p>
<p>Pilar Iglesias de la Torre (Presidenta)</p>
<p>Sandra García Garrido (Secretaria,tesorera y "benjamina")</p>
<p>Víctor Gómez Ferrer "Valentinos" (Vicepresidente)</p>
<p>Maribel Sánchez</p>
<p>Carmen Albertus</p>
<p>Luis Oroz</p>
<p>Julio Obeso</p>
<p>Somos una asociación poética sin ánimo de lucro. Cada uno de nosotros viene de la experiencia en distintos foros y todos coincidimos en la necesidad de dar un paso más, añadir un elemento más a nuestro deseo de que la poesía sea "un arma cargada de presente"</p>
<p>Recientemente constituidos tenemos entre manos varios proyectos: Una página web (en construcción), una revista impresa, ediciones previstas, actos de divulgación de la poesía en colegios y entidades, organización de encuentros.</p>
<p>Ubicados en distintas regiones de España, cada cual en la medida de sus posibilidades, buscamos en nuestro entorno los distintos canales de inter ación con el mundo de la cultura, el universo poético. En esta sección del blog, iré posteando los escritos de los compañeros "caudales" y vincularé esta página a la WEB de "Poesía Caudal" cuando esté activa.</p>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/15/poesia-caudal#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Sun, 15 Apr 2007 08:22:25 +0200</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>RAFAEL ALBERTI:</title>
	<link>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/13/rafael-alberti</link>
	<guid>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/13/rafael-alberti</guid>
		<description><![CDATA[<p align="left"><font size="3"><img id="image47869" src="http://poesia_visual.nireblog.com/blogs/poesia_visual/files/albertig.thumbnail.jpg" alt="RAFAEL ALBERTI" width="75" height="96" align="left" /><br /> <img id="image47869" style="width: 145px; height: 222px" src="http://poesia_visual.nireblog.com/blogs/poesia_visual/files/albertig.jpg" alt="RAFAEL ALBERTI" width="145" height="222" align="right" /><br /> Poeta y dramaturgo español, nacido en El Puerto de Santa María(Cádiz). Inicialmente se dedicó a la pintura. Se trasladó a Madrid con su familia, y en 1924 se le concedió el Premio Nacional de Literatura por el primer libro que publicó, Marinero en tierra. Se trata de una obra de un refinado popularismo donde universaliza el mar, que llega a convertirse en un mito. En 1926, apareció La amante, relato poético de un viaje en automóvil, al que sigue, al año siguiente, un nuevo libro de poemas, El alba del alhelí. Las tres obras se inscriben dentro de la tradición de los poetas anónimos del romancero y Garcilaso de la Vega, aunque con una sensibilidad de poeta vanguardista. En 1929, tuvo lugar un cambio importante en su poesía, cuando publicó Cal y  canto, influido por Luis de Góngora y el ultraísmo. También de ese mismo año es Sobre los ángeles. Considerada su obra maestra, es una alegoría<br /> surrealista en la que los ángeles representan fuerzas dentro del mundo real. Producto de una intensa crisis personal relacionada con lo que el propio poeta califica de "amor imposible" y los "celos más rabiosos", contiene imágenes que suponen altas cumbres poéticas. Sus tonos apocalípticos se prolongaron en Sermones y moradas (1930).<br /> Su surrealismo le lleva a introducir asuntos personales en el ámbito<br /> de las  cuestiones históricas, lo que supuso en él una inclinación hacia el anarquismo, como demuestra su elegía Con los zapatos puestos tengo que morir, de<br /> 1930. Posteriormente se afilió al Partido Comunista español, y publicó, hasta 1937, un conjunto de libros que el autor denominó El poeta en la calle,aparecidos conjuntamente en 1938. También de la misma época son sus obras de teatro, entre las que destaca Fermín Galán (1931). Posteriormente, y dentro de la  misma línea de carácter surrealista y político, escribió obras teatrales y entre las más conocidas se encuentran El adefesio, de 1944, y, de 1956, Noche de guerra en el Museo del Prado. Una nota que hay que destacar en este escritor andaluz es su afición taurina, que le ha llevado a realizar carteles taurinos, escribir muchos y<br /> destacados poemas sobre el tema, e incluso salir a los ruedos en la cuadrilla de Ignacio Sánchez Mejías.<br /> Desde el exilio Con su compañera, la también escritora María Teresa León, se vio<br /> obligado a exiliarse después de la derrota de la República en la Guerra Civil española. Vivió en Argentina hasta 1962. A partir de ese año residió en Roma, y no regresó a España hasta 1977; fue elegido diputado por la provincia de Cádiz. El poeta recoge su vida durante los años de destierro en La arboleda perdida (1959 y 1987).<br /> Entre la poesía no política de Alberti, posterior a 1939, destacan<br /> Entre el clavel y la espada, de 1941, y A la pintura, de 1948, un<br /> brillante intento de describir un arte en términos de otro. En<br /> Retornos de lo vivo lejano, de 1952, y Baladas y canciones del Paraná, libro de poemas publicado el año siguiente, incluye canciones muy cercanas a las de Marinero en tierra que ofrecen un universo nostálgico del que no está ausente la ironía. Algo que vuelve a ocurrir en el primer libro que publicó a su regreso a Europa, Roma,peligro de caminantes, de 1968. Al lado de estos poemarios, están los poemas más estrictamente políticos  inspirados por las circunstancias, como las muy conocidas Coplas de Juan  Panadero, de 1949, y La primavera de los pueblos, de 1961.</font><font size="4"><font size="3"> </font></font></p>
<p> <font size="3"><font size="4">Entre </font>la producción de Alberti posterior a su regreso a España, cabe destacar el libro de carácter erótico Canciones para Altair, publicado en 1989. Ha recibido muchos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Lenin de la Paz, en 1966, y el Premio  Cervantes, en 1983. El 28 de octubre de 1999 falleció Rafael Alberti, el último exponente de la  generación del 27 y figura clave de la poesía española de todos los tiempos. Un  paro cardiorrespiratorio fue la causa de su muerte, cuando se<br /> encontraba en su  casa del Puerto de Santa María, en Cádiz, en la misma ciudad que le vio nacer  hace 96 años.</font><font size="3"> </font><font size="3"><br /> </font><font size="3"><br />
<p align="left">Por expreso deseo del poeta, sus restos mortales fueron incinerados y sus cenizas serán devueltas a las aguas de la Bahía de Cádiz, a la que tan estrechamente vinculadas han estado su vida y su obra. En el Puerto de Santa  María, localidad de la que era además alcalde honorario, se declararon tres días  de luto y se le rindió un homenaje popular.</p>
<p align="left">Enciclopedia Microsoft Encarta 99</p>
<p> </font><br />
<p align="left"><a name="La niña que se va al mar"></a><font size="6">L</font><font size="5">a niña que se va al mar</font></p>
<p> <font size="4">¡Qué blanca lleva la falda<br /> la niña que se va al mar!</font><font size="4">
<p>¡Ay niña, no te la manche<br /> la tinta del calamar!</p>
<p>¡Qué blancas tus manos, niña,<br /> que te vas sin suspirar!</p>
<p>¡Ay niña, no te las manche<br /> la tinta del calamar!</p>
<p>¡Qué blanco tu corazón<br /> y qué blanco tu mirar!</p>
<p>¡Ay niña, no te los manche<br /> la tinta del calamar!</p>
<p><a href="http://null/#INDICE"></a></p>
<p> </font>
<p><a name="Dime que sí"></a>Dime que sí</p>
<p>Dime que sí,<br /> compañera,<br /> marinera,<br /> dime que sí.</p>
<p>Dime que he de ver la mar,<br /> que en la mar he de quererte.<br /> Compañera,<br /> dime que sí.</p>
<p>Dime que he de ver el viento,<br /> que en el viento he de quererte.<br /> Marinera,<br /> dime que sí.</p>
<p>Dime que sí,<br /> compañera,<br /> dime,<br /> dime que sí.</p>
<p><a href="http://null/#INDICE"></a></p>
<p><a name="Funerales"></a>Funerales</p>
<p>¡Pescadores, pescadores,<br /> lanzad el arpón al viento<br /> y en banderas sin colores<br /> izad vuestro sentimiento!</p>
<p>Lloren los ojos del puente<br /> las aguas de treinta ríos;<br /> que el puño de la corriente<br /> rompa en el mar los navíos.</p>
<p>¡Lampiños guardias marinas,<br /> que alegres guardáis las olas,<br /> giman las negras bocinas<br /> y callen las caracolas!</p>
<p>¡Marineras, marineras,<br /> mujeres del aire frío,<br /> regad vuestras cabelleras<br /> negras por el playerío!</p>
<p>¡Sal hortelana del mar,<br /> flotando, sobre tu huerto,<br /> desnuda, para llorar<br /> por el marinero muerto!</p>
<p>Llueve sobre el agua, llueve<br /> nieve negra de alga fría.<br /> Entre glaciares de nieve,<br /> abierta, la tumba mía.</p>
<p>¡Funerales de las olas!<br /> ¡El viento, en los arenales!<br /> Entre apagadas farolas<br /> se hunden mis funerales.</p>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/13/rafael-alberti#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Fri, 13 Apr 2007 08:09:47 +0200</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>SÓLO ASÍ</title>
	<link>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/solo-asi</link>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://viktorgomez.blogspot.com/"></a></p>
<p><object width="425" height="350"><br />
<param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UJqt62IWFX8" />
<param name="wmode" value="" /><embed src="http://www.youtube.com/v/UJqt62IWFX8" wmode="" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object></p>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/solo-asi#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 12 Apr 2007 16:40:01 +0200</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>HABLANDO CON VÍCTOR GÓMEZ FERRER</title>
	<link>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/hablando-con-victor-gomez-ferrer</link>
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		<description><![CDATA[<div><strong><img id="image49231" src="http://poesia_visual.nireblog.com/blogs/poesia_visual/files/godotittle.jpg" alt="godotittle.jpg" width="235" height="300" align="right" />AYER</strong></div>
<div>Ya sé que dirás:"Hubo un ayer"</div>
<div>Tal distorsión limita.</div>
<div>No todo es tiempo, besamanos,</div>
<div>certeza.</div>
<div>Hay ayeres gigantescos, bárbaros pasados,</div>
<div>dantescas reseñas,</div>
<div>corazones tatuados que crecieron</div>
<div>en el lomo inmedible de una ballena.</div>
<div>"Oh, I believe in yesterday"</div>
<div>¿Puedes creerlo?</div>
<div>Quise ponerle asas,</div>
<div>atraerla, llevarla a los labios,</div>
<div>beberla...</div>
<div>Te lo juro:</div>
<div>¡Beberla!</div>
<div>Aunque mi memoria no cifra siglos,</div>
<div>ayer es medida afónica,</div>
<div>pálida, desvanecida,</div>
<div>casi cuenco, apenas sombra.</div>
<div>Se fue Víctor, se fue.</div>
<div>Dejó su polen en mi pecho</div>
<div>cuando era risa presentida,</div>
<div>tenaz empeño de amar,</div>
<div>un cristiano en catacumbas</div>
<div>velando a su dios crucificado.</div>
<div>"Now I need a place to hide away"</div>
<div>Viaja sin billete el estupor,</div>
<div>retorno a la umbría</div>
<div>de ser yo mismo: Hombre resaca,</div>
<div>varón disfrazado con abismos,</div>
<div>meláncolico, ya sabes,</div>
<div>si me adulan dos volúmenes,</div>
<div>suenan guitarras caderas,</div>
<div>se escorzan brillos o una lengua neblina</div>
<div>libera luciérnagas.</div>
<div>Ayer, era ayer tan sólo</div>
<div>cuando quería un paréntesis</div>
<div>de olvido para mi vida.</div>
<div><strong>JULIO OBESO</strong></div>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/hablando-con-victor-gomez-ferrer#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 12 Apr 2007 16:16:14 +0200</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>SOLDADOS DE GÉNERO</title>
	<link>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/soldados-de-genero</link>
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		<description><![CDATA[<p><object width="425" height="350"><br />
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</p>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/soldados-de-genero#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 12 Apr 2007 08:37:27 +0200</pubDate>	</item>
	<item>
	<title>VILLA ZAPATILLA</title>
	<link>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/villa-zapatilla</link>
	<guid>http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/villa-zapatilla</guid>
		<description><![CDATA[<p><u><span style="font-size: 18pt; font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="3"><font color="#669900"><img id="image47728" src="http://poesia_visual.nireblog.com/blogs/poesia_visual/files/snap14.jpg" alt="VILLA ZAPATILLA" width="276" height="300" align="left" />INTRODUCCIÓN</font></font></strong></span></u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="3" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">La última media hora, sentado en los peldaños de piedra, pantalones cortos y sandalias, había estado aguantando las ganas. Casi dolía. Revisó todos los elementos: -El pendiente sin perla, la tiza azul- Sólo faltaba lo que de él no dependía, aunque le tranquilizaba el hecho de que el sol nunca falla. Parecía que al fin el proceso se aceleraba, en los últimos cinco minutos la sombra avanzó desde el fregadero hasta los arbustos, acercándose al muro ritual. Se puso frente a él. Podía observar con claridad las estrías de la cal, esas que eran una cara si las mirabas desde abajo o parecían una isla, si pegabas la nariz al muro y las veías desde un lado. El sol dejaba el suelo y empezaba a trepar pared arriba. ¿Puede un niño sentir el corazón acelerado? Sacó los talismanes, bajó los pantalones y presionó con el pulgar y el índice evitando el escape. Un poco más, sólo un poco más. Olía a tierra mojada, podía escuchar la efervescencia de la cal, sentía gotitas templadas que salpicaban los dedos desnudos de los pies. A ver : ¿Qué otro niño en el mundo, a esa misma hora, justo cuando el sol desaparece, estaría haciendo pis con un pendiente sin perla en la mano izquierda y escribiendo, con tiza azul: “Muñeco de trapo”? Una sonrisa y la mirada persiguiendo al río enano que arrastraba briznas de hierbas y polvo, cerraron la ofrenda al dios de la infancia.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><u><span style="font-size: 18pt; font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#339900"><font size="2">LA CASA</font></font></font></strong></span></u><span style="font-size: 18pt; font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">La calle se bautizó con el nombre de Campoamor. Subía en cuesta hasta la cárcel y sólo tenía acera la orilla izquierda, donde se sucedían las casas de planta baja. La mía tenía escrito un tres azul marino en un azulejo blanco. Tres escalones de piedra llevaban a una verja de hierro repujado que mi padre pintaba de vez en cuando, para evitar el óxido. De ella colgaba una zapatilla, aviso a “navegantes” transgresores de los límites pactados entre la cordura y la “trouppe” que, cada vez más numerosa y más atrevida, se empezaba a hacer un nombre en el barrio. El Nº 1 correspondía a “Villa Pajarinos”, nosotros: “Villa Zapatilla”. Una franja de tierra rodeaba la casa en su perímetro, para nosotros el jardín. A ambos lados de la verja estaban plantados los Sanjuanes, florecían por primavera con unas minúsculas campanillas blancas muy olorosas. Bordeando el lado izquierdo una hilera de arbustos de hojas perennes y amargas, ofrecía un estupendo escondite, barrera perfecta al disgusto de Secundina, tía abuela que se encargó de nosotros más de lo que ella creyó y menos de lo que quiso. En esa zona estaba la tapia que separaba las dos casas. Había un desnivel importante que sólo salvaban las ramas de un peral. Nunca llegó a madurar fruto alguno<span>  </span>en el lado “zapatilla”. Apenas apuntaba un bulto, era cercenado en pro de una ciencia curiosa y lesiva, que necesitaba de los dientes para demostrar que la fruta muy verde, sabe a madera y a hierba. Cuatro habitaciones, un salón, cocina (de carbón) y cuarto de baño configuraban su alma de casa. ¡Ah, sí: Y un desván! La humedad hacía sudar la cerámica y la pintura de aceite, dejando huellas en el papel pintado.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><u><span style="font-size: 18pt; font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#339900"><font size="2">EL BARRIO</font></font></font></strong></span></u><u><span style="font-size: 18pt; font-family: 'Arial','sans-serif'"><span style="text-decoration: none"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></span></u></p>
<p><u><span style="font-size: 18pt; font-family: 'Arial','sans-serif'"></span></u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Se había unido con el centro de la ciudad demasiado rápido. En su expansión quedaron caries, martillos y contrastes que le daban un aspecto marginal. Eso lo sé ahora, pero no importa. Mi barrio (El Coto) era el escenario perfecto donde se representaba, sin más decorado que la imaginación, cada una de las obras imprescindibles que han tratado de explicar la condición humana.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#339900"><font size="2">Romeo y Julieta</font></font></font></strong></span></u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#339900"><strong> </strong></font></span><em><span style="font-size: 12pt; color: green; font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font color="#339900"><font size="2">"En la hermosa Verona, donde acaecieron estos amores,<br /> dos familias rivales igualmente nobles habían derramado,<br /> por sus odios mutuos inculpada sangre.<br /> Sus inocentes hijos pagaron la pena de estos rencores,<br /> que trajeron su muerte y el fin de su triste amor."</font></font></strong></span></em><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Se llamaba Sonia, vivía en los edificios de la carretera, eso significaba juguetes a baterías por Reyes, mandilones con lazos y calcetines con puntillas. Guapa a rabiar, ojos azules sin adjetivos y golosinas en los bolsillos a las que podíamos acceder, siempre y cuando siguiéramos las instrucciones precisas de sus burgueses caprichos: “Poneros en fila, seguirme... ¿Quién me trae algo... Verde?” Marionetas éramos bailando en<span>  </span>hilos que la insuficiencia cosía a los estómagos. Una vez saciado el capricho, rara vez participaba en nuestros juegos, réplica que apuntaba maneras de lo que aún estaba por venir.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">-¿Somos novios?: ¡Vale!- Sin romper cántaros ni atornillar anillos uní para siempre mi destino al de ella. Si bien el nuevo pacto no me aportaba ni un solo caramelo más, afianzaba mi carácter de líder en la pandilla, el primero en tener novia y encima: La Sonia. Se avecinaban tormentas. </font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Él me sacaba un año y además era su primo. Hasta entonces nos habíamos soportado, las simbiosis funcionan también en las calles, pero la sangre es la sangre. Que se lo digan a mi madre corriendo calle abajo conmigo en brazos, mientras mi nariz desdoblada sobre los labios iba dando saltos. No sentí dolor, la pedrada impactó de lleno, el aire se volvió líquido y pegajoso. Los Capuleto vengaban que ,detrás de unos arbustos de hojas perennes y amargas, un Montesco comprobara que a las niñas de los edificios altos de la carretera, les faltaba algo tan básico como la posibilidad de enfrentarse a un muro de pies y poder escribir: “Muñeco de trapo”.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><span style="text-decoration: none"></span></span></u> </p>
<p style="margin: 0cm -42.65pt 0pt 0cm; text-align: justify" class="MsoBodyText" align="left"><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="2" color="#339900">La Divina Comedia</font></strong></span></u></p>
<p><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong></strong></span></u><font size="2"> <u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><span style="text-decoration: none"></span></span></u><em><span style="font-size: 12pt; color: green; font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font color="#339900">"<font size="2">A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura, por haberme apartado del camino recto"</font></font></strong></span></em></font></p>
<p><font size="2" color="#339900"><em><span style="font-size: 12pt; color: green; font-family: 'Arial','sans-serif'"></span></em></font></p>
<p style="margin: 0cm -42.65pt 0pt 0cm; text-align: justify" class="MsoBodyText" align="left"><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="2" color="#339900">Purgatorio</font></strong></span></u></p>
<p><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"></font></strong></span></u> <u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><span style="text-decoration: none"></span></span></u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Cuando empezaron a llegar las primeras máquinas con la misión de remover la tierra en el lugar que más tarde se levantaría el instituto, hubo una gran revolución en el barrio. Las primeras en quejarse fueron las mujeres, aquellas orugas grandes, feas y ruidosas, profanaban los terrenos donde descansaban los animales muertos, se vareaba la lana<span>  </span>y se instalaban tendederos provisionales. El progreso hería a unos y beneficiaba a otros (se dotaba de acera a la orilla derecha). Pero los verdaderos mártires de la modernidad fuimos las pandillas. La nuestra tenía sede, contraseña de acceso, anagrama y una actividad frenética. Enid Blyton vigilaba desde las estanterías el buen funcionamiento de las cosas. Nos faltaba un perro como Scamper, bueno, eso y saber qué demonios eran las buganvillas, cómo alguien podía comer un pastel de riñones y<span>  </span>si las galletas de jengibre tenían forma de bizcocho o de dragón chino. En el porche, una caja de cartón gigante armada con palos daba la intimidad necesaria a las reuniones secretas que durante el verano o las vacaciones eran diarias.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Pero ahora, las máquinas se habían adueñado de los territorios de paso y las madres no querían ni oír hablar de cruzar una calle si no estaba dentro de su dominio visual. La casa se nos quedaba pequeña, la calle ofrecía posibilidades infinitas con sus zanjas, sus charcos, los bloques de aglomerado; pero la zapatilla parecía haber cobrado vida propia y se retorcía en su cuerda como un ahorcado reciente. Fue entonces cuando las vecinas decidieron que podían entretenernos, cuidar de nosotros y sacarse unas monedas.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#339900"><font size="2">Infierno</font></font></font></strong></span></u><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><span style="text-decoration: none"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></span></u></p>
<p><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"></span></u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">No me acuerdo de sus honorarios ni de sus nombres, tendrían entre trece y quince años. La mayor era enorme, una mujer con todos sus complementos. Venían a buscarnos a domicilio los sábados por la tarde, hacíamos el recorrido por todo el barrio. Fue el primer montaje, en la historia de la humanidad, en el que los espectadores no acudían, eran arrancados literalmente de sus casas. El aforo estaba garantizado.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Villa Pajarinos sí que tenía un jardín. Limitaba con nuestra casa y en su parte posterior con la del hombre malo. Nunca lo pude ver, pero durante mucho tiempo, a cualquier hora del día o de la noche, podías escuchar lastimeros gemidos y sobrecogedores quejidos, pidiendo la muerte a gritos. Una larga y dolorosa enfermedad, ató a ese hombre para siempre a la memoria de sus vecinos. </font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Nos sentaban en la hierba y nos daban un bocadillo de mantequilla con azúcar<span>  </span>y un vaso de limonada ( incluido en el precio). Ya se sabe que los estómagos vacíos no captan los matices que hacen de una obra: Arte. Escenificaban un cuento y se lo trabajaban. Las casitas de los tres cerditos, hechas de sus correspondientes materiales, eran sopladas a ras de suelo por casi todo el público. Se disfrazaban con caretas de gomas y plásticos decorados y se cambiaban detrás de un biombo cuadrado hecho con toallas, que para mis nueve años era la verdadera atracción. </font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">El “cirujano plástico” que decidió cambiar la orientación de mi nariz y yo, habíamos hecho buenas migas. Además éramos los mayores del barrio y ya no estábamos para cuentos. Cambiábamos continuamente información y aún teníamos ese punto de sinceridad, que nos unía a un tiempo que se alejaba cada vez más rápido: “Vosotros dos, decirme de que os reís para que todos podamos hacerlo.-Díselo tú – No, díselo tú- (Reunión cumbre al oído) Los dos a un tiempo –“ A ... se le ven las tetas” Evidentemente estábamos fuera de nuestro medio natural, peces ancianos de vuelta de todo, a los que un dios desproporcionado había castigado a pasar sus últimos días en una pecera guardería. </font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></p>
<p><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#339900"><font size="2">Paraíso </font></font></font></strong></span></u><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><span style="text-decoration: none"><font size="2" color="#ff6600"><strong> </strong></font></span></span></u></p>
<p><u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"></span></u><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Si nunca sepultaste a una tortuga en el jardín de tu casa, es imposible que sepas lo que es el dolor y es improbable que conozcas, la verdadera dimensión de la memoria. Yo lo hice. Cada día desde el funeral volvía al lugar, por ver si la tierra estaba removida y Ludi como Jesús, había resucitado. Lo de Luda, su hermana, fue muy distinto, cayó desde un quinto piso y ahí la lógica comía el terreno a la leyenda. </font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Esto ocurrió tres días después de su muerte. </font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Había cada vez más ruido, más máquinas, más motores contaminando y dejando rastros negruzcos en la ropa tendida. Mi abuela, de aquella, era maestra en un pueblo del oriente llamado Villahormes. Ahí no había camiones pasando a todo trapo, el aire era limpio y además, aprovechando el tirón, caerían algunas clases extra. Mi madre nos preparó la maleta a mi hermano Javier y a mi. Nos dijo que metiésemos algún juguete, nos sentó en un tren de asientos listados y nos recomendó al revisor. Papá trabajaba en la compañía ferroviaria y ese tipo de favores era corriente entre los funcionarios. A las dos horas de traqueteo tenía marcado cada listón, cada veta de madera en los muslos (Pantalones cortos eran el uniforme) En cada parada subían los heladeros, los barquilleros, los de las limonadas, pero nosotros íbamos sin blanca. Después de cinco interminables horas –haciendo un cálculo estimativo, la velocidad crucero del tren jamás rebasó los treinta Km/h- mi abuela nos recogió en el andén de destino. Cena rápida y a la cama.</font></font></font></strong></span><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font size="+0"><font color="#ff6600"><font size="2">Cuando desperté, me encontré con una mujer a la que no conocía de nada metiendo sus narices en dos pares de zapatos. Los olía con fruición, como un perro de caza adiestrado siguiendo un rastro claro. Javier también abrió los ojos y los dos, incorporados en las camas, no podíamos quitar la vista a la mujer que ya había soltado los zapatos y ahora, se interesaba en el resto del equipaje. No era cuidadosa, sacaba las cosas bruscamente. Tanto es así que finalmente optó por vaciar las bolsas de viaje volcándolas en el suelo. Recuerdo el desconcierto de Javi que sin duda era espejo del mío. Abrió las ventanas de par en par, fue entonces cuando me di cuenta del peculiar olor que flotaba en el ambiente. Más que peculiar y olor, había un hedor insoportable. Cuando ella salió para dejar que nos vistiéramos, nos preguntamos con los ojos –no hacía falta más-<span>  </span>Entonces saqué la bolsa de plástico que escondí debajo de la cama. El camino a la santidad de Ludi sería bastante trabajoso, desde luego no pasaría a los libros de religión por ser la primera tortuga incorrupta.</font></font></font></strong></span><font size="2"><span style="font-family: 'Arial','sans-serif'"><strong><font color="#ff6600">La escondimos en el establo para recuperar su caparazón a la vuelta. Se quedó allí. Al paraíso no se pude ir con los cadáveres de los seres queridos.</font></strong></span> </font></p>
<p><a href="http://poesia_visual.nireblog.com/post/2007/04/12/villa-zapatilla#comments">Comments</a></p>]]></description>
	<pubDate>Thu, 12 Apr 2007 08:17:29 +0200</pubDate>	</item>
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